No hacemos pan.Cultivamos momentos.
Maktub nació en una cocina de madrugada, entre el silencio del barrio y el crujido de la corteza dorada. No buscábamos abrir una panadería. Solo queríamos hacer algo que se sintiera… verdadero.

El oficio no se enseña.Se vive.
Aprendimos escuchando el crepitar del horno, midiendo la humedad del aire, sintiendo cuándo la masa pide más tiempo. No hay receta mágica: solo atención plena y repetición con propósito.
Lo que no decimos:lo que elegimos no usar
Porque lo verdadero también se define por lo que se deja afuera.
Conservantes artificiales
Harinas refinadas
Mantequilla industrial
Aromas sintéticos
Un refugio para el alma apurada
Nuestras confiterías no están diseñadas para pasar, sino para quedarse. Aquí el tiempo se mide en sorbos de café y en la textura de una miga que se deshace.

“El lujo no es lo caro. Es lo que te hace sentir en casa… incluso si nunca estuviste allí.”
¿Te gustaría ver cómo nace una tartaleta?
Abrimos las puertas de nuestra planta para quienes desean entender —no solo probar— lo que hacemos.
Solicitar Visita ÍntimaCupos limitados. Solo para quienes ven la belleza en los detalles.
